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26.3.11

La Hora de NUESTRO Planeta


Casi caemos en la frecuente sensación que lo que estamos haciendo en forma unificada, motivados por las intrínsecas redes sociales globalizadas, es algo que sucede en algún lugar lejano. Pero lejos de eso "La Hora del Planeta" es todo lo que nos pasa a cada hora que estamos sobre la Tierra.

Es necesario tomar conciencia de lo que nuestros actos producen día a día y a futuro a nuestro entorno. Olvidamos que una sola hora, de las más de 8.700 que tenemos al año, no es suficiente para remediar lo que le estamos haciendo cada segundo a nuestro patio, nuestra calle, nuestras playas y campos, nuestras carreteras, y en cada rincón donde caminamos, nos sentamos a descansar y donde nos esparcimos.

Nuestro trabajo como ciudadano de a pié es importante. Pero, ¿son menos importante las acciones que realizan grupos económicos que nos empujan a consumir alimentos envasados en contenedores plástico? Transnacionales que nos "dibujan" un mundo que solo "puede" moverse a petróleo. Grandes conglomerados que insisten en controlar hasta el código genético de cada planta, animal y alimento de consumo masivo con la escusa de "asegurar" una producción ingente. La Hora del Planeta no es algo que los excluye.

Es un buen inicio de lo que se requiere hacer. Pero coincido en que este año "TENEMOS QUE IR MÁS ALLÁ" en un cambio radical de actitud de cada uno de nosotros frente al RECICLAJE, el AHORRO ENERGÉTICO, el CUIDADO AL MEDIO AMBIENTE, la PROTECCIÓN DE NUESTRO ENTORNO. No de algo que parece estar pasando en algún lugar lejano sino en nuestra escuela, nuestro jardín, nuestra oficina y en nuestro pasaje.

No olvides iniciar tu apoyo este Sábado 26 de Marzo a contar de las 20:30 Hrs y hasta cuando quieras. La ayuda a nuestro globo terráqueo es diaria. Y el compromiso también.



La Historia

La Hora del Planeta empezó en una sola ciudad de un país el 31 de marzo de 2007, cuando 2,2 millones de personas de Sidney, Australia, apagaron sus luces durante una hora para reclamar acciones contra el cambio climático.

Un año después, 370 ciudades de más de 35 países convirtieron esta iniciativa en un movimiento global por la sostenibilidad, consiguiendo que entre 50 y 100 millones de personas apagaran las luces en la Hora del Planeta 2008. Edificios emblemáticos como el puente Golden Gate, el Coliseo de Roma, Times Square o el Cristo Redentor de Río de Janeiro se unieron a este llamamiento de acción por el clima oscureciéndose durante una hora.

La Hora del Planeta 2009 hizo historia y se convirtió en la acción voluntaria global más grande nunca vista, participando cientos de millones de personas de todo el mundo. Se apagaron luces de 4.159 pueblos y ciudades de 88 países, incluyendo 73 capitales y 9 de las 10 ciudades más pobladas del mundo. La Esfinge y las Pirámides de Giza, la Torre Eiffel de París, Table Mountain de Ciudad del Cabo o las cataratas del Niágara se unieron a las más de 1.000 maravillas del mundo en esta llamada a la acción contra el cambio climático.

Este movimiento histórico fue más allá durante la Hora del Planeta 2010, cuando ciudadanos de 128 países de todos los continentes apagaron sus luces, celebraron fiestas y reuniones a la luz de las velas y organizaron muchas otras actividades para mostrar lo que puede hacer el mundo cuando actúa unido. La ciudad prohibida de Beijing, la Puerta de Branderburgo, las cataratas Victoria o el Museo de la Paz de Hiroshima se unieron a la lista creciente de iconos en todos los rincones del mundo para simbolizar la lucha contra el cambio climático.

En un intento de promover un cambio de actitud global, la Hora del Planeta 2011 irá más allá de la hora y del cambio climático, señalando el momento a partir del cual los individuos, empresas y gobiernos se comprometerán a realizar acciones a favor del planeta para todo el año. Hogares, oficinas, edificios oficiales e iconos arquitectónicos de Europa, Asia, África, Oceanía y América se oscurecerán para simbolizar las acciones de las personas para ir más allá de la hora.

La Hora del Planeta es un mensaje universal de esperanza y acción.

Visita:

altiplanica


13.5.10

Una Variante Brutal del Catolicismo (Por SINEAD O'CONNOR)

Para la cantante, las disculpas del Papa por los abusos sexuales a menores en Irlanda son huecas. No asume ninguna responsabilidad. ¿Qué hay de la complicidad del Vaticano en el ocultamiento de estos delitos?

Cuando era niña, Irlanda era una teocracia católica. Si se acercaba un obispo por la calle, la gente se apartaba para dejarle paso. Si asistía a un acontecimiento deportivo, el equipo se aproximaba a arrodillarse y besarle el anillo. Si alguien cometía un error, en vez de decir "Nadie es perfecto", decíamos "Podría pasarle hasta a un obispo".

Esta última frase era más certera de lo que imaginábamos. Hace unos días, el papa Benedicto XVI escribió una carta personal en la que pedía perdón -por decir algo- a Irlanda por los decenios de abusos sexuales a menores que cometieron unos sacerdotes en los que se suponía que debían confiar esos niños. Para muchos irlandeses, esa carta del Papa es un insulto no sólo a nuestra inteligencia, sino a nuestra fe y a nuestro país. Para entender por qué, hay que tener en cuenta que los irlandeses hemos sufrido una variante brutal del catolicismo basada en la humillación de los niños.

Yo lo viví en persona. Cuando era niña, mi madre -una madre maltratadora y todo lo contrario de lo que debe ser una buena madre- me animaba a que robara en las tiendas. En una ocasión me atraparon y pasé 18 meses en el Centro de Formación An Grianán, una institución para niñas con problemas de conducta en Dublín, por recomendación de una trabajadora social. An Grianán era una de las hoy tristemente famosas "lavanderías de las Magdalenas", patrocinadas por la Iglesia, que albergaban a adolescentes embarazadas y jóvenes poco dóciles. Trabajábamos en el sótano, lavando la ropa de los curas en fregaderos con agua fría y pastillas de jabón. Estudiábamos matemáticas y mecanografía. Teníamos poco contacto con nuestras familias. No cobrábamos ningún sueldo. En mi caso, por lo menos, una de las monjas fue buena conmigo y me regaló mi primera guitarra.

An Grianán era un producto de la relación del Gobierno irlandés con el Vaticano; la Iglesia gozó de una "posición especial" recogida en nuestra Constitución hasta 1972. Todavía en 2007, el 98% de los colegios irlandeses estaba en manos de la Iglesia católica. Pero los colegios para niños difíciles han estado siempre plagados de castigos corporales salvajes, maltratos psicológicos y abusos sexuales. En octubre de 2005, un informe encargado por el Gobierno identificó más de 100 acusaciones de abusos sexuales cometidos por sacerdotes entre 1962 y 2002 en Ferns, un pueblo a unos 100 kilómetros al sur de Dublín. La policía no investigó a los sacerdotes acusados; se dijo que padecían un problema "moral". En 2009, un informe similar involucró a los arzobispos de Dublín en la ocultación de varios escándalos de abusos sexuales entre 1975 y 2004.

¿Por qué se toleraba esa conducta criminal? Según el informe de 2009, el "importantísimo papel que ha desempeñado la Iglesia en la vida irlandesa es el motivo por el que se consintió que no se pusiera fin a los abusos cometidos por una minoría de sus miembros".

A pesar de la larga relación de la Iglesia con el Gobierno irlandés, la carta en la que el papa Benedicto pide teóricamente perdón no asume ninguna responsabilidad por las infracciones de los curas irlandeses. Dice que, "antes, la Iglesia en Irlanda debe reconocer ante el Señor y ante otros los graves pecados cometidos contra unos niños indefensos". ¿Qué hay de la complicidad del Vaticano en esos pecados?

En su texto, Benedicto da la impresión de que se ha enterado hace poco de los abusos y se presenta como una víctima más: "No tengo más remedio que compartir la desolación y la sensación de traición que habéis experimentado tantos de vosotros al saber de estos actos pecaminosos y criminales y de cómo se ocuparon de ellos las autoridades eclesiásticas en Irlanda". Sin embargo, la carta de infausta memoria que envió Benedicto en 2001 a los obispos de todo el mundo les ordenaba guardar secreto sobre las acusaciones de abusos sexuales so pena de excomunión, es decir, actualizaba una perniciosa política de la Iglesia, expresada en un documento de 1962, que establecía que tanto los sacerdotes acusados de delitos sexuales como sus víctimas debían "observar el más estricto secreto" y "atenerse a un silencio eterno".

Benedicto, entonces Joseph Ratzinger, era cardenal cuando escribió esa carta. Hoy, cuando ocupa el sillón de San Pedro, ¿vamos a creer que su opinión ha cambiado? ¿Y vamos a conformarnos ante las recientes revelaciones de que en 1996 se negó a destituir a un sacerdote acusado de haber abusado de hasta 200 niños sordos en el Estado norteamericano de Wisconsin?

La carta de Benedicto afirma que su preocupación es "sobre todo ayudar a sanar a las víctimas". Sin embargo, les niega lo que podría sanarles: una confesión inequívoca del Vaticano de que ocultó los abusos y ahora está tratando de ocultar el ocultamiento. Asombrosamente, el Papa invita a los católicos a "ofrecer vuestro ayuno, vuestras oraciones, vuestra lectura de las Escrituras y vuestras obras de misericordia para obtener la gracia de la curación y la renovación de la Iglesia de Irlanda". Y sugiere, cosa aún más asombrosa, que las víctimas irlandesas pueden sanar acercándose más a la Iglesia, la misma Iglesia que exigía votos de silencio a los niños víctimas de los abusos, como ocurrió en 1975 en el caso del padre Brendan Smyth, un sacerdote irlandés que más tarde acabó en la cárcel por delitos sexuales repetidos. Muchos irlandeses, cuando se nos pasó la risa, nos dijimos que la idea de que necesitamos la Iglesia para aproximarnos a Jesús es una blasfemia.

Para los católicos irlandeses, lo que insinúa Benedicto -que los abusos sexuales en Irlanda son un problema irlandés- es arrogante y blasfemo. El Vaticano está actuando como si no creyera en un Dios que todo lo ve. Quienes dicen ser los guardianes del Espíritu Santo se dedican a aplastar todo lo que el Espíritu Santo representa. Benedicto es culpable de dar una imagen falsa del Dios al que adoramos. Todos sabemos, en el fondo de nuestro corazón, que el Espíritu Santo es la verdad. Por eso sabemos que Cristo no está con esos que le invocan con tanta frecuencia.

Los católicos irlandeses tienen una relación disfuncional con una organización que comete abusos. El Papa debe hacerse responsable de las acciones de sus subordinados. Si hay sacerdotes católicos que abusan de los niños, es Roma, y no Dublín, la que debe responder de ello, con una confesión inequívoca y sometiéndose a una investigación criminal. Mientras no lo haga, todos los buenos católicos -incluidas las ancianitas que van a misa todos los domingos, no sólo los cantantes protesta como yo, a quienes el Vaticano puede ignorar sin problema- deberían dejar de acudir al templo. Ha llegado la hora de que en Irlanda separemos a nuestro Dios de nuestra religión y nuestra fe de sus supuestos dirigentes.

Hace casi 18 años, rompí una fotografía del papa Juan Pablo II en un episodio de Saturday night live. Muchos no entendieron la protesta; la semana siguiente, el presentador invitado del programa, el actor Joe Pesci, dijo que, si hubiera estado presente, me "habría dado una bofetada". Yo sabía que mi acción iba a causar problemas, pero quería provocar un debate necesario; ese es uno de los ingredientes de ser artista. Lo único que lamenté fue que la gente pensara que no creía en Dios. No es verdad, en absoluto. Soy católica de nacimiento y cultura, y sería la primera en presentarme a la puerta de la iglesia si el Vaticano ofreciera una reconciliación sincera.

Mientras Irlanda soporta la ofensiva carta con la que Roma pide perdón y un obispo irlandés dimite, pido a los estadounidenses que comprendan por qué una mujer católica irlandesa que sobrevivió a los malos tratos de niña pudo querer romper la foto del Papa. Y que piensen si a los católicos irlandeses, por no atrevernos a decir "merecemos algo mejor", se nos debe tratar como si mereciéramos algo peor.

© Sinead O'Connor, 2010

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

Fuente:
http://www.elpais.com/articulo/opinion/variante/brutal/catolicismo/elpepiopi/20100407elpepiopi_13/Tes


carlos añes

12.5.09

Bloqueo de Escritor


Me voy a permitir citar estas palabras de José Manuel Duarte, que me envío una querida amiga, porque las encontré geniales. La vida es un sinuoso camino que nos depara sorpresas. Y quien esté atento a interpretarlas ganará metros.

Con el paso de los años me he ido dando cuenta que no tengo peor crítico de yo mismo. Siempre he encontrado que las cosas que hago o dejo de hacer podrían ser mejor que lo que obtengo. Muchas veces, mucho mejor. Me hago duros castigos mentales y recriminaciones. Junto con eso, me suele suceder con más frecuencia de lo que me gustaría y con mucha más frecuencia de lo que lo voy a admitir (aunque esa última frase sea una confesión) que las ideas para escribir en mi cabeza se acaban. Así que estas lineas van dedicadas hoy a lo duro que es ser un aprendiz de periodista sin nada que escribir.
Cuando era adolescente (hace ya bastante tiempo) habia noches en las que por más que quisiera no me podía quedar dormido. No era por la falta de sueño o por estar viendo televisión: las películas se paseaban por mi cabeza. Debo decir que el haber crecido rodeado de libros hizo que mi imaginación se desarrollara mucho más veloz de lo que yo lo hice y a pesar mio. Las historias, las ideas, las locuras… todas se paseaban frente a mi. Así que hice lo único que podía: las tomé y las escribí. Quizás donde estarán ahora…
Pero de pronto, al llegarme la adultez (el viejazo, que le dicen) poco a poco empecé a dormir más. Espero que entiendan que quiero decir con eso. Me encontraba preguntandome a mí mismo, ¿mismo, donde se te fue la imaginación? Claro, estaba estudiando Ingeniería, donde ló unico que uno puede imaginarse es un motor. Tantos esfuerzos inútiles en una carrera para la que era bueno, pero que no era lo que quería.
Y entonces descubrí la realidad. Esa que te hace pasar tiempos de depresión y demencia. Y de ahí, aquí estoy. Pidiendoles disculpas a los amables lectores por usar un espacio tan valioso en una miserable confesión. Es que en realidad estoy bloqueado, pero no de imaginación. Lo que pasa es que le probe el sabor a la realidad y… dejenme decirles, es demasiado dulce para dejar de probarla.
Alberto Fuguet escribió en su libro Tinta Roja que cuando uno abre los ojos corre el peligro de no poder volver a cerrarlos. Creo que tiene razón, que dedicarse a describir la realidad es un camino de una sola dirección. Pero que al que decide recorrerlo le puede entregar enormes regalos… si quiere recibirlos.
La gracia de la vida está en descubrir en lo que uno es bueno y hacerlo. Yo ya se para que soy bueno: para sacarle fotos a la vida y traerselas a ustedes. La ficción la dejaré para más adelante.



Un excelente segundo respiro para todos los creativos que somos unos incansables buscadores de mejoras. No rendirse porque cuando parece que todo cambio por el simple hecho de crecer es que solo ha pasado que se nos "ABRIERON LOS OJOS"...!!


carlos añes